
Desde que escribí la entrada sobre el orden, me ha dado por las listas; las hago para todo, lista de compras , de menús, de cosas que tengo que hacer, de libros que tengo que leer.....etc. No me sirven de mucho porque generalmente las pierdo, pero me siento como si hiciera algo importante.
Como estamos en Pascua, se me ha ocurrido que, en vez de buscar huevos por los parques que , entre otras cosas, no sé porqué se hace, podría hacer una lista de las personas por las que tengo que dar gracias a Dios, que son:
-Aquellas personas malhumoradas, antipáticas, que no sonríen jamás y parecen que han nacido para amargar la vida a los demás, con las que he tropezado en mi vida. Han sido muy pocas, la verdad, pero han servido para que valorara más a aquellas otras alegres, divertidas, entusiastas, con las que me río a carcajadas y vivo situaciones que, al recordarlas, me producen una sonrisa.
-Aquellas personas educadísimas que con toda finura y elegancia me han puesto la zancadilla o me han dado la puñalada trapera al menor descuido, también pocas, en contraposición a las muchas, amables, delicadas, buenas, que me han apoyado, ayudado y han estado ahí, sin esperar nada a cambio.
- Aquellas otras que pasan por mi vida de refilón, o que ni siquiera conozco pero que han dejado en mí una huella positiva.
- Y , sobre todo, aquellos amigos, pocos pero de verdad, tres, cuatro como máximo, que no se cansan de aguantarme, que son la parte buena de mi otro yo, porque el día que entraron en mi vida, me sonrió Dios.
Todos tienen nombre, pero eso solo se lo diré a Dios y le pediré por Pascua que me ayude a significar para alguien, aunque sea un poquito, lo que ellos significan para mí.
Al final me puse sentimental, y no se porque razón los punto y aparte me salen a un espacio y no a dos que es lo que quiero.
















































