
Hay sonidos que se tienen registrados en la memoria, recuerdan una situación o una época. Yo tengo un montón. Algunos ya no se oyen, otros se oyen poco y con el tiempo se perderán. No me estoy refiriendo a la música, me estoy refiriendo a sonidos, que pueden ser agradables o no, o simplemente ruidos.
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Unos pertenecen a mi infancia. En mi casa había una cocina cuyo tejado se reparaba todos los veranos, pero en invierno, impepinablemente, tenía una gotera cuando llovía y se solucionaba poniéndole debajo un cubo de zinc; el clonc, clonc, clonc de la gota era desagradable, pero a mi me producía sensación de, estoy en casa y todo esta bien.Este sonido se debe de haber perdido, ya no existen cubos de zinc.
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También de mi infancia son las campanas, vivía al lado de una iglesia, y la armónica del afilador y la campana de la niebla para avisar a los barcos (este también debe de haber desaparecido) y las sirenas de los barcos entrando en el puerto, el cántico de la vendedora de cupones....
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De mi época de estudiante son los cascabeles de los coches de caballos en primavera y mas adelante, cuando vivía en un pueblo, las chicharras de las tardes de verano y el cuerno del pregonero.
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Todos estos sonidos en su momento no me molestaban y ahora, cuando los oigo, me gustan, porque me traen recuerdos. Pero va a ser muy difícil que dentro de unos años recuerde con agrado el sonido de la taladradora que, por un motivo o por otro cada dos por tres, resuena en mi calle.