Según me dicen mis amigos, mis hijos son unos chicos muy bien educados: se levantan del asiento cuando entra alguien mayor, dejan pasar por delante en las puertas etc, cosas a las que antes nadie le prestaba atención porque se consideraba lo normal, pero ahora son la excepción.
Son educados fuera de casa, porque dentro... pues eso.Hubo una época en la que comíamos todos juntos todos los días, la mesa era grande y todos se peleaban por sentarse en las esquinas, porque los del centro eran los que se pasaban la comida pasando el pan, el agua y demás. Los diálogos eran de este tipo " A ver si dejas de dar el latazo de una vez", " Oye tú, espinete, que las patatas son para todos", "¡Te esperas!".
Reunión de todos, discurso sobre que la buena educación hay que meterla en el ADN , hay que ser más educado con las personas con las que convives... y frente común ante el "poder"; a partir de ahí pasé una temporada en la que en la mesa sólo se oía:
.-Cariño, por favor, si no te molesta ¿me pasas el pan?
.-Claro que si tesoro, es un placer
.-Musa de Rubens, te recuerdo que no hay más patatas fritas, ¿me dejas unas pocas? siempre que tu no las quieras ¡claro!
.-Fulanito, mi amor, tengo sed, cuando termines ¿me das agua?, sin prisas, aún no estoy deshidratado.
En fin, no me lo tomé como una falta de respeto; pensé que familia que se guasea unida permanece unida, aunque sea a costa de la madre.
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